domingo, 17 de mayo de 2020

ME MATÓ LA 5G


ME MATÓ LA 5G (título provisional, al final tendrá otro, seguro)

DE COMO EMPEZÓ TODO SEGÚN RELATA EL SR ZAFRA


“Me jode mucho la gente que tiene tanta cara dura.

Hoy he ido al Mercadona, como los castizos mesetarios dicen he ido a Mercadona, a comprar y he dejado en el carrito mi móvil para coger unas cosas, pero vi que una señora lo cogió rápido y se lo metió en su bolsillo. Educadamente me he acercado y le he pedido que me lo devolviera, pero dijo que no lo tenía.

Ahora es aquí donde se pone interesante el asunto. Llegaron unos curiosos y se pusieron a presionar y presionar y presionar... “

Y así, en ascuas, nos dejaba de relatar el bueno del señor Zafra, ya incomunicado sin su móvil.

 

DE COMO SUCEDIERON LAS COSAS


Y de tanta presión se fue presurizando el abdomen de la señora, que para entonces se había tragado el móvil sin masticar, hasta que se infló como un globo flotando en el aire. Al rebotar en el techo fue transitando por el local hasta dar con un foco que la hizo explotar, esparciendo móviles 4G y hasta 5G por todo el barrio. La gente los desinfectaba con gel hidroalcohólico y los iba configurando según sus gustos. Algunos pusieron de fondo de pantalla la foto de la señora, para no olvidar su último gesto pre-explosión.

Huawei y Xiaomi se apresuraron a producir modelos aptos para soportar los jugos gástricos en previsión de reincidencia.



DE COMO PROCEDIERON DESPUÉS Y EL ECO INTERNACIONAL QUE TUVO


El servicio de limpieza, dotado de mascarilla de cuando la FP, recogió con cuidado los restos carnosos de la señora come-móviles, y tras ser aleccionados de no llevarlos a la sección de carnes bajo ningún concepto, los depositaron junto con pilas usadas para que los operarios básicos recuperaran de entre sus vísceras chips y componentes de coltán. Por ello recibieron el agradecimiento de ecologistas y nativos del Congo que esperaban de sus gestos el fin de explotación de sus selvas vírgenes. Colectivos de mujeres y mujeros protestaron por el uso del término selva vírgen, viendo más apropiado el de bosque no violado, todavía, y formaron en cuadrícula de 2x2 m de distancia social, en una manifestación silenciosa.

El señor Zafra tuvo, acosado por cohortes de voluntarios, que afiliarse a Médicos Mundi, que había tomado el sitio de privilegio en el corro de paparachis que cercaba al susodicho pidiendo declaraciones, fake news o lo que fuera. Se hizo famoso en un santiamén y por unos minutos fue feliz, por ser miembro de la farándula y disponer, por un azar del destino, de su carnet de afiliado a una ONG.

El tablero de ajedrez de la plaza frente al Mercadona, tenía todas sus casillas ocupadas por los manifestantas, y no encontraba la salida. Probó un gambito de reina, pero del salto cayó sobre un voluntario de la patrulla ciudadana “no te encierres, marica” que ocupaba el escaque P4R. Ambos se pusieron la mascarilla rápidamente, y se miraron fijamente retándose, con su expresión oculta bajo su FPP5 superplus prime. Como no sabían qué decirse se ignoraron y midieron con escrupulosa exactitud la distancia social que les correspondía, como gente bien. Pudo pues salir de la zona con un móvil distinto pero con muchos gigas, lo cual satisfizo al nuevo contertulio de Tele5, cadena que ya le enviaba whatsapps invitándolo a participar en su nuevo debate “ahora o nunca, pero nunca ¿qué?” … ver más

DE COMO TRASCENDIÓ EL HECHO ALLENDE LOS MARES


A varios idiomas se tradujo la noticia. El departamento de inteligencia del país, que gozaba de muchas vacantes, trató de discernir si era un bulo. Su consejo de administración no llegó a un acuerdo, y resolvieron que dilucidar si era o no plausible el contenido de la información que circulaba no era un tema de administración, por lo que levantaron sesión y pasaron a cobrar sus dietas. 

Los rotativos y las cajas tontas se hicieron eco, viendo que no podía ser un bulo de ninguna manera. Algunos medios digitales se abstuvieron de opinar por no gastar megas que podrían ser necesarios para bulos auténticos.

Entre tanto, el estómago de Doña Hortensia Simyo, que escuchaba la radio en la puerta de su casa de pueblo de 5000 habitantes y podía asomarse sin horario gubernamental, comenzó a rugir, al oír sobre la deglución de su congénere del Mercadona. Entró con sigilo y tomó el celular de su yerno que hacía la siesta. Como fue educada desde niña, colocó el manjar entre dos rebanadas de pan con un chorrito de aceite y merendó un LG de última generación. De un bocado “to pa dentro”. Trató de eructar, pero había olvidado configurar el tono en el menú de opciones avanzadas y se conformó con unas notas de la marsellesa que llevaba el LG por defecto.

Comentaron los hechos en todas las esquinas, siendo las mujeres las más atentas a la evolución de los hechos. ¿quién era el Sr Zafra, ese desalmado que pretendía dejar morir de hambre a la mercadonera? .. Lo discutieron y sin duda, ni disentimiento alguno, decidieron crear la sociedad gastrotelefónica femenina e integrarla en la Sección Femenina del Movimiento. Cuál fue su decepción al conocer que no existía ya tal sección! La noticia nunca llegó al pueblo, aseguró Hortensia, con el asentimiento de más de dos y más de tres de las nuevas miembras de la recién creada sociedad. No iban a empezar discutiendo en sus primeros minutos de existencia!! 

Creada la página de la SGF, y enviadas las invitaciones en las redes sociales para coleccionar “me gusta”s la noticia cruzó océanos y cordilleras. Huawei, siempre el primero, anunció sus modelos P2 con sabores a gamba, pepinillo y couscous, tratando de satisfacer la demanda que ya desbordaba todas las previsiones. Amazon ordenó a sus repartidores poner en sus bicicletas cajas térmicas para poder repartir móviles sabor BBQ calentitos. 

Zafra quiso reclamar un derecho sobre algo, pero no encontró la página web adecuada. Se asomó al balcón para saltar, pero eran las 20 h … 


..ver más




DE CÓMO PASÓ EL SMARTPHONE A SER INGREDIENTE AUTORIZADO DE LA PAELLA VALENCIANA

Norteños y sureños de l'Albufera disputaban desde la edad media sobre los auténticos ingredientes de una paella ortodoxa. Delegaciones de las comarcas decidieron fer-se un armossaret de negociación a medio camino, en el Romaní, todos afeitados y con gayumbos limpios de esa semana. 


(nota: es necesario para entenderlo, conocer la bien ganada mala reputación de El Romaní, pedanía donde se concentran el mayor número de night clubs de Valencia, situado entre Silla y Almussafes)
Entre los habituales gritos de los comensales de todo bar valenciano que se precie, no se podía comprender propuesta alguna, recurriendo a gestos agresivos como mano abierta hacia atrás, como cogiendo carrerilla, para oponerse a algo.

No hubo aproximación de posiciones en cuanto al pimiento rojo, aunque era de prever. Sobre los móviles hubo contraste de lo opiniones, pero a la hora del cremaet se admitió que se aceptaban los móviles liberados, incluso si los craqueba un hindú o pakistaní siempre que fuera cliente de garrofó y ferraura de l'Horta sur o Riberas Alta y Baja en su tienda de verduras.

El Sr Zafra, que había renunciado a saltar del balcón, por miedo a que se pensara que quería recibir los aplausos sin ser trabajador esencial, supo del congreso y había acudido al almuerzo. Había pedido un café con leche y unsa porras por lo que de forma inmediata fue desalojado del local y quedose, sentado en el bordillo de la acera, compartiendo porra con Lucy, una señorita de antecedentes masculinos, pero bien llevados, y que trataba de ganarse la vida como cerillera. La prohibición de fumar le pilló de joven, hacía veinte años, a contrapié y había solicitado una ayuda de autónomo, al ir dándose cuenta que no tenía mucho futuro su negocio.

Zafra, oyendo su historia, se sintió compungido y no pudo sino regalarle su carné de Médicos Mundi, tras entrar en la app y domiciliar la cuota mensual en la exhausta cuenta corriente de Lucy. Ella/él agradecida/o le quiso pagar el favor: “-¿quieres que me coma tu porra?”. 
Al punto, Mister Zafra dio un respingo y le pasó su porra aceitosa, poniendo el dedo como se ponía en el bocadillo del colegio para ofrecer un bocado a Martínez, ese alumno que había en cualquier clase y que siempre coleccionaba sabores de los bocadillos de sus compañeros en el recreo.

Lucy miró con ternura a Zafra, que en lo sucesivo llamaremos Zafi, como le llamaban en la escuela (en la tuna pasó a ser Zafio, un tiempo, hasta ser veterano cuando pudo quitar la o de nuevo). La darg-queen mordió con sensualidad la porra mojada en café mientras sus ojos no perdían contacto con los de Zafi. Su momento especial fue interrumpido por los gritos que se oyeron desde el bar, celebrando el acuerdo final sobre la receta oficial de la PVC paella valenciana celular, como se denominó desde entonces y ya se conoce en el mundo civilizado.

Habrá que reportar que Zafi, mientras Lucy mordía la porra, sintió una pequeña erección morcillona. Nunca lo reconoció hasta ya muy viejo, y solo a sí mismo ante el espejo.

Lucy no le cobró por el tiempo compartido y se alejó taconeando sobre el asfalto del Romaní, muy acostumbrado a ello, y le lanzó un beso-bufido sobre la palma de su mano, tras girarse un momento hacia él. Fue entonces, cuando Zafra, fue consciente de que procedía de alguien sin mascarilla, y saltó como Iker Casillas hacia su izquierda, para esquivar el beso aéreo asesino, quedando el café con leche suspendido un segundo en el aire, antes de derramarse sobre el camal de un Zafi, caído con su cadera ya desconsolada sobre el bordillo cruel.

..ver más

No hay comentarios:

Publicar un comentario