Cuentos de la clase trabajadora

miércoles, junio 06, 2007

Miercoles, 6 de junio de 2007

Ha sido ya mucho tiempo desde que publique algo en este blog. Ya es hora de comenzar de nuevo. Confieso que ha sido un bloqueo mental impuesto por mi mismo. Pero ya estoy listo para salir de nuevo, asi que aqui vamos.

Julio

miércoles, agosto 17, 2005

Colores

Cada que levanto la mirada, me encuentro con el póster de James Dean. “Dream as if you’ll live forever, live as if you’ll die today” eso dice en el póster, él con la mirada fija hacia algún punto en el espacio, él en las calles de Nueva York, la gente pasando a su alrededor, sin tomarlo en cuenta, como un desconocido, aun no era famoso en aquel entonces.

Y bajo la mirada, ella esta frente a mi, pero sin mirarme. Siempre desvía la mirada hacia un costado y cierra los ojos. Y yo pienso que no quiere verme el rostro, quizá no le gusta lo que ve, quizá no le gusta que la vea, pero si ella me mirara a los ojos, se daría cuenta que toda mi vida esta concentrada en este momento, en este punto del vasto espacio que nos rodea.

Y me concentro en lo que siento en el cuerpo. Siempre me recuerda lo que ocurre cuando destruyes el parabrisas de un auto. Fíjate como las fracturas en el vidrio se ramifican desde el punto de origen donde se asestó el golpe destructor.

Desde un punto de mi cuerpo se origina una ola de placer, de felicidad, y se ramifica por todo mi cuerpo, transmitiéndose de célula a célula, de neurona a neurona, hasta que llega a mi cerebro, a mi mente, y si cierro los ojos por unos instantes, siempre veo ese calidoscopio, los colores danzando en la oscuridad de mis ojos.

Y me hace temblar, agita mi respiración, acelera mi corazón. Esa parte de mi cuerpo esta dentro del cuerpo de ella. Es la única manera en que un hombre y una mujer pueden decir que se conectan el uno con el otro, físicamente y emocionalmente. Las cosas que le digo, solo ella las puede escuchar, las cosas que ella me dice no se las dice a nadie mas, solo a mi.

Y acerco mi cara a su oreja, quiero que escuche el ritmo de mi respiración, los susurros que emito, pero ahora no quiero respuesta, solo quiero que escuche. La respiración entrecortada de ella me anima a continuar, no quiero que esto acabe, no puede ser que esto acabe en algún momento.

Su transpiración se confunde con la mía en ese punto donde nuestros abdómenes se encuentran, siento su calor en ese punto, el calor de un cuerpo vivo que en ese momento me desea. ¿Alguna vez has estado con alguien y sabes que ella no quiere estar con nadie más que contigo? Me doy cuenta que soy el único ser humano que la ve de ese modo, en este momento, nadie mas que yo. Ella ve esta parte de mí que nadie mas ve en este mundo, es un perfecto intercambio de emociones.

Y le digo que nunca la olvidare, que quizá ella estará con alguien más en el futuro y no habrá en ella memoria de mí. Pero yo no la olvidare, así como no he olvidado a ninguna en mi pasado, todas han dejado algo en mí. Y me mira con una cara de extrañeza, como alguien que acaba de escuchar una tontería, una idea loca.

No me molesto en explicarle, no tiene caso. Pero no he estado en mi vida mas cuerdo que en este momento. Y siempre le he dicho que lo que realmente pienso y siento por ella lo sabrá en estos momentos en que los dos nos fundimos, en que nos amalgamamos como el agua y la tierra, para formar una sola sustancia.

Y siento sus manos recorrer mi espalda, y la escucho decir mi nombre y que me ama. La idea de no volverla a ver me llena de temor, y trato de seguir el precepto del único testigo en este cuarto: James Dean. Y yo la amo como si fuera la última vez, creo que así tiene más valor que hacerlo solamente porque estamos juntos.

Ella ya sabe cuando llego al final. Y nuestras respiraciones se acoplan al mismo ritmo. Ambos emitimos un gemido que simboliza la Gloria que ambos hemos alcanzado en ese momento. Y nos quedamos abrazados, nuestros cuerpos pegados, ninguno quiere terminar este abrazo y así en silencio nos quedamos juntos en la oscuridad, bajo la mirada complaciente del Gigante.

martes, agosto 16, 2005


Se busca... Posted by Picasa

lunes, agosto 15, 2005

Ya no quiero estar aquí...

Miro mis pies sobre la silla de madera en la que estoy parado, levanto la cabeza y con la mirada barro todo mi cuarto. Mis ojos encuentran ese pedazo de papel sobre mi escritorio y la foto de Estela. El papel es la nota que espero lea mi papa, Estela es mi novia, bueno era, hoy decidió romper conmigo.

Según ella, su familia cree que soy poca cosa y que jamás podré darle lo que se merece. Ya ellos le han arreglado una cita para que conozca a un ‘quesque’ licenciado que trabaja para el ayuntamiento y que tiene una brillante carrera. Para ellos, yo soy solo un humilde ayudante de herrero, pues es el poco tiempo que me deja la escuela para trabajar en algo.

Lo que más coraje me da, es que ella estuviera de acuerdo con todo esto, parece que nunca me quiso. ¿Y todas aquellas caricias, esos besos? Fuí el primer hombre en su vida, al menos eso me dijo ella. La adoraba, la quería más que a mi propia vida. Ella si fue la primera mujer, mi primer amor. ¿Cómo pudo hacerme esto? No existía nada más que ella, mi familia no estaba de acuerdo en que estuviera con ella. Mi mamá y mis hermanas me advirtieron que tenía mala fama, que era una ‘cusca’, una resbalosa. Pero no les hice caso, me cegó el amor, y ahora aquí estoy a punto de cometer una locura más por ella.

Pero esta vez, ella lo va a pagar caro. Sobre su cabeza caerá mi sangre, a ella ya le envié otra carta donde le digo lo mucho que la amo y odio por hacerme esto. Que le deseo sea feliz, y al mismo tiempo la maldigo por haberme hecho sentir tan mal, tan miserable. Por haberme despreciado delante de su padre y madre, por haberme hecho pasar la humillación de suplicarle que no me dejara. Lloré y rogué, nada de eso sirvió. Mis lágrimas no la conmovieron en lo más mínimo. Me devolvió todos los regalos que le había hecho, y que tanto trabajo me costo comprar. Ya hasta su regalo de cumpleaños, que ya se acerca, le tenía comprado.

Pero ya queme el regalo, sus cartas y cualquier cosa que me recuerde a ella. No quiero que mi familia las descubra y le vayan a hacer un escándalo por haber sido la culpable de mi muerte. Suficiente con la carta que ya le mande, pero sobre todo, cuando escuche la noticia en la radio o lo lea en los periódicos. Y el mejor regalo de cumpleaños será cuando lo este celebrando y se acuerde de mí, estoy seguro que la culpa la va a matar, o al menos llorará de coraje por lo que le estoy haciendo. Mi familia es muy apreciada en la colonia, todos saben la clase de mujer que ella es, y los chismes van a hacer que hasta se mude con su familia fuera de la colonia para evitar la vergüenza, esa será mi venganza.

Ya todos están durmiendo, es el mejor momento para hacer esto. Mañana la casa estará sola y sólo mi papa andará por aquí, estoy seguro que el me va a encontrar primero. Pongo la soga alrededor de mi cuello y miro hacia el frente, hacia la única ventana del cuarto. Espero nadie me descubra antes que me muera, no quiero sobrevivir esto. Sería aun más vergonzoso que la humillación y el desprecio de ella.

No espero que mi familia me entienda, no quiero vivir sin ella y no soportaría verla con otro. Espero mi mamá no me llore mucho, espero esto no manche la reputación de mi familia, espero todos los demás comprendan porque tengo que hacer esto.

A lo mejor tienen razón sus papas, a lo mejor soy un fracasado y no la merezco. Pero cuando ella se entere de lo que hice, estoy seguro se arrepentirá de haberme dejado, y será demasiado tarde para ello, yo ya estaré muerto y ella no podrá olvidarme. Seré su sombra, su maldición, seré su pesadilla todas las noches hasta el fin de sus días, donde espero volver a verla y entonces será mía para toda la eternidad.

Tomo una gran bocanada de aire y exhalo, cierro los ojos y le doy una patada a la silla para que caiga al suelo, lo ultimo que escucho es el golpe de esta en el piso, y a continuación el sonido de mi nuca fracturándose por la tensión de la cuerda y el peso de mi cuerpo, no es una muerte rápida, pero no tarda mucho, pronto estaré en algún lugar donde no pueda sentir mas este dolor…

jueves, agosto 11, 2005


Bueno, mi amiga Fabiola me dijo que puse una foto de mi graduacion de la secundaria. Asi viene pues una mas reciente. No salieron los frenos, lo lamento... Posted by Picasa

Como maté a Juan Valdéz (1)

¡Lico, quiero que encuentres a ese cabrón y lo mates como a un perro!”, me gritó Juan Edgardo Montes, jefe del Cartel de Tijuana, mientras golpeaba con su puño el escritorio de madera labrada que adorna su oficina. Yo lo observo sentado enfrente de él, con los lentes oscuros puestos, aún dentro de la oficina. Así nadie puede ver hacia donde estoy mirando. Varios guardaespaldas están parados alrededor del local, también con lentes oscuros y sin hacer el menor movimiento. Muchos de ellos con los brazos cruzados al frente.

¿Sabe donde está ahora?” le pregunto. “Está en Cancún, pero el muy maldito tiene demasiado poder en ese lugar. Quiero que te deshagas de él, me ha venido robando desde hace tiempo, además ya es hora que tengamos el control directo del mercado; no me importa como lo hagas, ni el precio” me dice el jefe con tono grave.

“Quince mil dólares, en efectivo, más gastos” le respondo. El jefe sonríe y abre un cajón de donde saca un sobre que me lanza al centro del escritorio. Yo lo recojo y lo pongo en la bolsa interior de mi saco, al tiempo que me incorporo para salir. “¿No lo vas a contar?” me pregunta el jefe con genuina sorpresa. “No, si falta algo, personalmente vendré a cobrarlo, con los intereses generados” le contesto en tono serio. El jefe lanza una carcajada, pero yo me mantengo serio. El jefe se calla, se incorpora y me despide con un apretón de manos.

No quiero arriesgarme a que alguien me reconozca en Cancún, así que tengo que cambiar mi apariencia un poco. Decido rasurarme la cabeza y las cejas, de todos modos ya hace mucho calor y este pelo es demasiado estorbo. También me voy a dejar crecer la barba y el bigote, tal vez me tiña ambos de color castaño.

Para despistar a quienquiera que me pueda seguir, me voy por un par de días a Tampico, donde voy a algunos bares a tomar una cerveza. Esa tarde que llegué, me conseguí una piruja para que me haga compañía por toda la noche, quiero liberar cierta tensión antes de ir a Cancún. Siempre pienso que a lo mejor es el último contrato que empiezo, y que mejor que morir sabiendo que me la pase bien hasta el último minuto.

Al día siguiente abro el ojo derecho y veo mi reloj que indica las diez de la mañana…ya es tarde, levanto la cabeza y miro alrededor. Siempre duermo sobre mi estómago, porque asi tengo fácil acceso a la fusca que está siempre debajo de la almohada, además que eso da confianza a quien quiera que me venga a matar, pensará que aun estoy dormido, pero tengo el sueño bien liviano, el menor ruido me hace abrir el ojo derecho y parar oreja. En medio de la oscuridad, a veces, me despierto dando de tiros porque creo que alguien esta ahí en el cuarto, ya me han sacado de varios hoteles por eso. No esta vez, solo la puta que me traje anoche está conmigo, roncando como trailero. Sobre el buró hay una botella de tequila, aún tiene para un trago. Me empino la botella y la vacío, me limpio los labios con el antebrazo.

Me incorporo de la cama y me dirijo al baño. Después de una larga meada, me meto a la regadera y comienzo a planear el día. Lo primero que quiero hacer es comer algo picante para curármela y llenar la barriga. Después tengo que ir a ver a “El Pirata” para que me venda un fierro. También tengo que comprar mi boleto de avión para Cancún, creo que haré eso antes de ir a ver al Pirata.

Después de vestirme, me quedo contemplando el cuerpo desnudo de ella. Ni de su nombre me acuerdo, pero me gustaría volver a verla. Le dejo una buena propina en el buró. Lo que si recuerdo, es el bar donde la contraté, si alguna vez vuelvo, sabré donde buscarla al menos. Y salgo del hotel, al recibir el calor de los rayos del sol, me pongo los lentes oscuros y me dirijo a la calle en busca de un taxi.

miércoles, agosto 03, 2005


Y este soy yo!!!! Posted by Picasa

martes, agosto 02, 2005

Lico

Hace un calor del demonio, el sudor surca como un río que nace en mi cabeza y resbala por mi frente, luego por mi mejilla, cae sobre mi pecho y sigue mojando mi camiseta, empapada de sudor. Este ron con agua y cola, aun cuando tiene un considerable volumen de hielo, no mengua la sed ni calma el sopor de las cuatro de la tarde, este maldito calor que siempre hace en Cancún.

No se porque acepte este mugre trabajo, volé desde hace dos días de la ciudad de Tampico y desde que puse pie en tierra, no paré hasta que conseguí mi objetivo. El contrato estaba claro: buscar a Juan Valdez y entregarle el recado de sus ex socios. Ya cumplí con mi trabajo y pensé que me merecía un trago antes de empacar y dejar este infierno, ya me espera otra cita en Ciudad Zamora, donde espero el clima no este tan húmedo.

El pañuelo que uso para secarme el sudor ya está empapado también. No hay escape de este horno. Esto no es vida, pero paga bien mis lujos. Cuando decidí entrar en esta profesión, debí considerar el extenso número de viajes por toda la República, nomás no tengo descanso, y no puedo establecerme en un solo sitio, a veces tengo que salir por falta de trabajo, aunque algunas veces es por exceso.

Levanto la mirada hacia el techo, el único ventilador en el cuarto de este hotelucho cerca de la colonia Donceles. Es bastante callado y barato, además que no hay muchos huéspedes cerca, así que no se enteran de cuando salgo y lo que hago. El recepcionista es un anciano que se pasa el día viendo televisión y jamás presta atención a uno. Hay que gritarle en su cara para que pueda escuchar algo de lo que se le dice. El ventilador gira con un movimiento rotatorio que hipnotiza.

Y me pongo a recordar a Clara, mi preciosa Clara. ¿Que estará haciendo ahora? Si tus papás hubieran aceptado nuestro amor…quizá no estaría aquí. La última vez que la vi, se tuvo que escapar de su casa para poder verme en el parque cercano a la Comandancia, en La Paz. Hace más de diez años…y aun sigues en mi pensamiento. No quiero saber de ti, de lo que ha sido tu vida. Me dolería saber que estas casada con otro y que ya tienes hijos, que el tiempo ya ha dejado su huella en tu rostro.

Prefiero recordarte así de pura, fantasmal. Recuerdo tu rostro lleno de lágrimas cuando me dijiste que no podríamos seguir viéndonos porque tu padre mandaría a alguno de sus sicarios a despacharme. Yo te dije que prefería estar muerto que sin ti, y tú me contestaste que me querías vivo, que querías que fuera feliz y que no pudieras vivir más si tu papá me mataba. Por eso acepte no verte nunca más, por eso decidí seguir la senda de este camino que me ha traído hasta esta ciudad en el Caribe.

Ya ni me acuerdo como me llamo, desde que deje la Policía y me hice guardia personal de el Jefe del Cartel de Tijuana, todos me conocen como Lico. Mi familia se ha olvidado de mí, tengo un hermano y una hermana que deje de ver desde que deje La Paz. A veces paso por la casa de ambos y me quedo observándolos. He tenido que cambiar de apariencia tantas veces que estoy seguro ni me reconocen. Hace un par de años me encontré de frente con mi hermano Raúl, paso de largo. Jamás supe si me reconoció, o mejor me evito por la vergüenza de saber que su hermano es un asesino a sueldo de un Cartel.

Mis padres murieron hace mucho tiempo, cuando apenas tenia 17 años. Me enrolé en la policía municipal y luego de varios años de trabajar ahí, me promovieron a agente de la Judicial Estatal. Un día se me acerco un tipo tosco ofreciéndome un buen empleo en su compañía de seguridad privada. Acepte más por la paga que por cualquier otra cosa y la oportunidad de viajar por el país. Ahora lo conozco de cabo a rabo, ida y vuelta, dos veces. Después me contrataron para guardia personal del jefe del Cartel de Tijuana, poco a poco me fueron asignando otros trabajos que nada tenían que ver con seguridad.

Me hice bueno en este trabajo porque los demás se dieron cuenta que era un asesino nato. Y es que no siento remordimientos cuando aprieto el gatillo para volarle la cabeza a alguien. Tampoco me afecta el dolor que pueda sentir alguno de los cristianos que torturamos o ejecutamos por órdenes del jefe. Ya me hice independiente y ahora trabajo por contratos, que pagan más que ser asalariado.

Y bueno, alguien golpea la puerta y me saca de estos pensamientos y recuerdos. De vuelta a la realidad y a terminar este trabajo. Juan Valdez está en la cajuela del auto que rente para este contrato y ya requiere atención porque con este calor, el cuerpo se descompondrá más rápidamente y no quiero curiosos alrededor haciendo preguntas y llamando a la policía.

Abro la puerta y es el diligenciero de la casa de materiales donde encargue dos bolsas de cemento y algunas varillas de acero, y un par de sacos de arena. Junto con Juan y todos los materiales, me voy para la carretera a Mérida, por la libre, y en un camino que ya he explorado previamente, me desvió para dirigirme en un paraje donde ya se encuentra el tambor con agua que será la última morada de Juan.

Bienvenidos

Y bueno, aqui estamos en esta primera publicación de mi blog, o diario, si quieren el correcto nombre en español. Primeramente estoy fundando esta página para poder mostrar al mundo algo del trabajo que he venido haciendo, y para los que lean mis cuentos puedan accesarlos mas fácilmente a través del internet.

Bienvenidos pues, espero lo disfruten.

Julio